domingo, 15 de julio de 2012

Un alma perdida: capitulo 4


¡BRASIL!

Si, Brasil, la verdad me parece muy pintoresco... estuvimos todo el viaje en silencio, aun creo que ommi está molesta conmigo… no paro de ver a mi alrededor, todo es tan distinto a donde vivía, estamos exactamente en Caboriú. Cuando llegamos al aeropuerto, nos recibió un amigo de mi baba que no veía hace tiempo… grite a todo pulmón: “tío Raffe te extrañaba” dándole un fuerte abrazo, el estaba muy emocionado, entramos al auto, y mirándome por el retrovisor me dijo: “sé lo que sientes, estas es un nuevo continente, otro tipo de ambiente,  y empezaras de nuevo, aunque para un adolescente esta es la ciudad perfecta, todo aquí es fiesta y a veces parece interminable, porque cuando unos se van otros recién llegados renuevan el aire y todo vuelve a empezar más animado que nunca” la verdad que me dejo sin palabras.. Respondí: “gracias Raffe” aunque por dentro me decía: … ¡Él es uno de los míos, lo sé, parece que el si usa la cabeza, con el podre ser yo misma es un alivio!

 Parecía que nunca llegaríamos, ya habían pasado 35 min desde que estábamos encaminados y desde que alguien pronunciaba alguna palabra… rompí el silencio y dije con voz insegura: “baba, ya... ¿ya tenemos donde vivir?”  El contesto con voz autosuficiente: “por supuesto habibi (cariño) nos mudaremos a Ilha Dourada” Raffe interrumpió: “allí vivo yo también, son un complejo de edificios, muy famosos, tiene piscina, unas terrazas y una azotea espectaculares de seguro te gustara, y queda cerca de una playa muy grande, espero mañana poder llevarte” me emocione mucho, ya quería llegar.

Por fin llegamos y yo estaba temblando, estaba ansiosa y sudando, odio estar así. Raffe abrió la puerta de nuestro apartamento, le entrego las llaves a mi papa y dijo: “los dejo en su nueva casa, bienvenidos” mi baba le dio un fuerte abrazo le agradeció por todo y entramos al nuevo hogar… era más hermoso de lo que creía… revise todos los cuartos hasta que vi uno que me encanto era mi estilo, aun no estaba decorado pero era mi estilo, el tío Raffe había hecho un gran trabajo, mañana llegarían las cosas… no tenía hambre ni ganas de nada, solo me lance a la cama y leí un libro que compre en el aeropuerto, cuando estaba a punto de quedarme dormida, entro mi ommi por fin me iba a dirigir la palabra... me dijo que mañana hablábamos sobre el nuevo cambio e iríamos a ver colegios, no dije ninguna palabra, solo le di un abrazo, me volví a acostar y cerré los ojos.

                           





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